Roma

Ciudad Eterna. Ese es el nombre por el que todo el mundo la conoce y no les falta razón.

Una de las raíces de la civilización occidental en ella convergen todas las miradas de éste y de siglos pasados. De éste, porque hay un Estado que se cree heredero de ese Imperio que dominó la tierra hasta el siglo V de nuestra era.

Al margen de nuestras creencias u otras consideraciones, la verdad es que yo, personalmente, cuando pisé por primera vez esa ciudad, no me sentí un extraño en “casa ajena”.

Sus calles, el colorido de sus casas (El rojo romano), el ruido de las calles, las innumerables muestras de arte romano, el idioma, etc. etc. me hicieron sentir como si estuviera en mi casa.

Me quedé anonadado ante la visión de la Basílica de San Pedro. Dejemos de lado nuestras creencias o cualquier otra consideración y sin entrar a discutir sobre lo humano y divino de esa construcción y su decoración, lo innegable es que la magnificencia de esa obra no tiene parangón en el mundo occidental y es una referencia sobre lo que es capaz de hacer el ser humano. Hermoso y grandioso. Es lo que primero me viene a la cabeza y supongo que nadie negará esa evidencia.

Museos, plazas y esculturas, todo, absolutamente, invita a un paseo y a una reflexión. ¿Seré capaz de asimilar tanto en tan poco tiempo? Pues no, la verdad. Requiere al menos varias visitas más para poder decir…”conozco Roma”.

El idioma os cautivará desde el primer momento y sentiréis que nuestras raíces son comunes con las de ellos porque su cultura impregnó la nuestra y dejo su marca indeleble.

Hablando de otra cosa… Una nota negativa. La circulación.

En Roma, se dice en tono jocoso, que el “Ayuntamiento entrega bonos a aquellos conductores que atropellen a más peatones“. No es cierto, claro, pero si intentáis cruzar por un paso cebra os informo de lo siguiente:

  1. Antes de cruzar, hay que mirar si viene algún coche.

  2. En caso negativo, cruzar con decisión aunque veáis que llega un coche o una moto y aunque la camisa no os llegue al cuerpo, parará si ve que sois decididos.

  3. En un semáforo, no tengáis la certeza de que los coches o motos van a parar. Nada de eso es cierto. Puede ocurrir que las motos os toreen y los coches frenen a escasos milímetros.

Como os digo, la circulación es tremenda y puede acarrearos más de un susto si no andáis con cuidado.

En cuanto a información, una de las web que utilicé para mi visita a Roma es ésta que os inserto a continuación; Me resultó muy útil y, además, permite que le hagáis cualquier consulta vía e-mail. Tendréis la respuesta enseguida y con las soluciones que corresponden. Es, sin duda la mejor que he podido encontrar en la red.

Guía de Roma

2 pensamientos en “Roma

  1. Enhorabona, per aquesta pàgina tant interessant i com no tant amplia. M’ha servit de molta ajuda per el proper viatge a Roma i per altres informacions i documents interessants, grácies. Felicitat.

    Atentament, Bárbara (la xica del estanc).

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