Los estímulos del cerebro

cerebroYa era algo conocido por todos pero claro, hasta que sesudos científicos no lo han publicado pues no “nos hemos dado cuenta” de que no somos máquinas.

Por eso, por no ser máquinas, nos distraemos cuando los estímulos son excesivos.

Pueden ser tantos los estímulos como situaciones pasan a nuestro alrededor. Unos cuantos ejemplos lo ilustrarán mejor y para ello he escogido lo que puede ocurrir dentro de un coche y que son un indicativo muy veraz de las situaciones de alto riesgo que asumimos cuando nos distraemos por una recepción excesiva de estímulos.

  • Móvil manos libres
  • GPS
  • Reproductor de mp3 con unos cuantos botones
  • La radio
  • Los distintos relojes de coche indicando las funciones
  • La calle, con sus semáforos y señalizaciones
  • Las curvas
  • La gente
  • Las tiendas
  • Los paisajes
  • Las escuelas
  • Los niños que cruzan intempestivamente
  • Los ciclistas
  • Los ancianos
  • Los otros coches

De todo lo que he expuesto, que es sólo una muestra, los científicos han elaborado una enorme cantidad de tests y de estudios dedicados en los últimos años a medir la capacidad de concentración y por eso, debido a los notables avances de las neurociencias en la investigación de las bases neurológicas de algunos comportamientos, ellos están comenzando a dibujar un boceto de lo que significa la distracción en el mundo que vivimos en donde los estímulos que reclaman nuestra atención crecen sin cesar.

Por si faltaba algo, desde hace relativamente poco tiempo, nos hemos adentrado por la senda de la multitarea y con una tranquilidad asombrosa, asumimos que nuestro cerebro está capacitado de sobra para abrir y ejecutar simultáneamente varios programas al mismo tiempo, ya sean mentales y/ o físicos.

Pues bien, la pregunta es la siguiente: ¿estamos realmente facultados para funcionar en esos entornos cada vez más complejos realizando bien diferentes tareas simultáneamente? La respuesta es no.

No voy a relacionar los estudios que avalan todo lo que he expuesto, pero entra dentro de la lógica el que no somos máquinas y por eso, si seguimos al pie de la letra los consejos que daban nuestros mayores:

“Si hay que hacer algo importante, hazlo cuando tengas la cabeza despejada“,

habremos acertado.

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Empatía

empathy

Hoy voy a hablar sobre la empatía, esa palabra que muchas personas desconocen y que se puede definir como la capacidad de una persona de vivir como suya la manera en que siente otra persona y de compartir sus sentimientos.

Eso, le puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones y es, sin lugar a dudas, la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales.

Al hilo de esta definición, he buscado por la red y he encontrado en Network-Press.org un artículo de Alfonso Aguiló que trata sobre la empatía y un ejemplo que describe a la perfección lo que es la empatía y que dice, entre otras cosas, lo siguiente:

“Es la hora del recreo en la guardería y un grupo de niños está corriendo por el patio. Varios tropiezan, y uno de ellos se hace daño en una rodilla y comienza a llorar. Todos los demás siguen con sus juegos, sin prestarle atención…, excepto Roger.

Roger se detiene junto a él, le observa, espera a que se calme un poco, y después se agacha, frota con la mano su propia rodilla y comenta, con un tono comprensivo y conciliador: “¡vaya, yo también me he hecho daño!”

Esta escena es observada por un equipo investigador que dirigen Tomas Hatch y Howard Gardner, en una escuela norteamericana.

Al parecer, Roger tiene una extraordinaria habilidad para reconocer los sentimientos de sus compañeros de guardería y para establecer un contacto rápido y amable con ellos.

Fue el único que se dio cuenta del estado y el sufrimiento de su compañero, y también fue el único que trató de consolarle, aunque sólo pudiera ofrecerle su propio dolor: un gesto que denota una habilidad especial para las relaciones humanas y que, en el caso de un preescolar, augura la presencia de un conjunto de talentos que irán floreciendo a lo largo de su vida.”

Un ejemplo más descriptivo y simple no podía encontrarlo y por eso lo he puesto en este post.

Luego, he reflexionado y me he preguntado si las personas somos capaces de tener esa “cualidad” y me he respondido a mi mismo que sí, pero con ciertas dificultades. Que somos capaces pero, que en muchas ocasiones, no nos interesa sumergirnos en ese “mar” que siempre está agitado y que puede resultar peligroso para nuestra propia supervivencia.

¿Supervivencia? ¿No resulta exagerado decir eso?

Yo creo que no. A lo largo de nuestra vida nos encontramos con muchas situaciones en las que no queremos involucrarnos porque nos resulta incómodo y, hasta desagradable, que los demás nos cuenten sus penas, porque ya tenemos bastante con nuestros problemas, ¿verdad?

Pasamos de “puntillas” ante esas situaciones porque en lugar de “alma” tenemos, o parece que tenemos una piedra y somos el ejemplo perfecto del egoísmo.

Ignoramos, voluntariamente, todo aquello que no resulte “cómodo” y evitamos encontrarnos con aquellas personas que más pronto o más tarde, reclamarán, de forma consciente o inconsciente, nuestra atención, no sea el caso de que tengamos que decir que “sí” cuando en realidad no queremos ni verlas.
Además nos podemos encontrar con personas que son tan sumamente “agrias” que resulta un auténtico reto, simplemente, el poder tratarlas.

Etc. Etc. Etc.

Estos ejemplos que he puesto, y muchos otros que se te ocurrirán, como es lógico pueden ser veraces o pueden ser ficticios, según sea nuestra capacidad de empatizar con los demás, lo que sí puedo decir, es que todos, sin excepción, deberíamos limar un poco nuestras asperezas y ver a nuestros semejantes como nos gustaría que nos miraran a nosotros.

En el artículo que he citado, se habla del talento social de la persona; que es la suma de varias cualidades y que “constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal; es el ingrediente fundamental del encanto, del éxito social y del carisma personal. Habilidades que reportan una indudable ventaja en la vida familiar, en la amistad, en el mundo laboral o en muchos otros ámbitos de la existencia”.

Sé que es difícil, muy difícil, tener empatía y por eso me he propuesto escribir este texto que no pretende ser otra cosa más que mi simple opinión y me comprometo a asumir el reto que supone estar en ese difícil camino…

La empatía

 

La conciencia humana

cerebro

Me ha maravillado el artículo que se titula “La meta, entender la conciencia humana” en la que científicos españoles lideran un proyecto europeo para modelar la complejidad cerebral en el Alzheimer y la epilepsia.

El proyecto llamado GABA (Global Approach to Brain Activity) lo lidera un grupo español, de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), encabezado por el físico Jordi García Ojalvo (Barcelona, 1968) como coordinador con el objetivo de entender mejor los mecanismos de coordinación cerebral y así comprender algunos de los fallos que se desencadenan en el Alzheimer y la epilepsia. Todo ello con la finalidad de intentar generar nuevas herramientas para conseguir la detección precoz de ambas enfermedades.

El tema de las enfermedades neurodegenerativas a casi todos nos parece algo ajeno, pero hay que señalar que el índice de personas que las padecen y su edad no tienen nada que ver con una edad avanzada.

Morir

Hoy es domingo y parece que es el día apropiado para leer más a fondo artículos que, en otro momento y en otro día, posiblemente hubiéramos eludido con una simple mirada a su titular.

En eso estoy y el artículo que recomiendo para su lectura, escrito por Fernando Trías de Bes, profesor de Esade, conferenciante y escritor, publicado en El País Semanal lleva como título: El sentido de morir.

Comienza con el siguiente comentario:

“Todos sabemos que desapareceremos un día, pero no acabamos de creerlo. La pregunta sobre si hay algo más allá de la muerte o todo se acaba aquí es lo que más nos preocupa. Pero si existe algo más allá o no, no cambia el sentido de nuestra vida.”

Una vez leído este comentario, os digo que la curiosidad se apoderó de mi y la lectura completa del artículo la realicé en escasos cinco minutos.

Valió la pena, os lo aseguro. Entre otras razones, no porque esa curiosidad se sintiera satisfecha, que también, sino porque este hombre ha tenido la habilidad de escribirlo como si de una conversación amigable e íntima se tratara. Sin grandilocuencias ni nada parecido y eso, hace que llegue al fondo de cualquier persona.

Además,  al tratar de un tema casi “tabú”, pues lo ha hecho, a mi juicio, más interesante.

Nanotecnología

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Wikipedia la define como un conjunto de técnicas que se utilizan para manipular la materia a la escala de átomos y moléculas.

Nano – es un prefijo griego que indica una medida, no un objeto. A diferencia de la biotecnología, donde “bio” indica que se manipula la vida, la nanotecnología habla solamente de una escala.

Por eso el artículo al que hago referencia, y que podéis leer completo en este vínculo es sumamente interesante ya que el abanico de posibilidades para la humanidad es inmenso cuando se llegue a desarrollar esta tecnología.

Habrá quien piense que siempre tendremos que frenar a los personajes sin escrúpulos que intentarán utilizarla para fines perversos pero hemos de confiar en que los gobernantes sabrán acotar su uso y extremar la vigilancia del mismo para que no se convierta en una herramienta “negra”.