Empatía

empathy

Hoy voy a hablar sobre la empatía, esa palabra que muchas personas desconocen y que se puede definir como la capacidad de una persona de vivir como suya la manera en que siente otra persona y de compartir sus sentimientos.

Eso, le puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones y es, sin lugar a dudas, la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales.

Al hilo de esta definición, he buscado por la red y he encontrado en Network-Press.org un artículo de Alfonso Aguiló que trata sobre la empatía y un ejemplo que describe a la perfección lo que es la empatía y que dice, entre otras cosas, lo siguiente:

“Es la hora del recreo en la guardería y un grupo de niños está corriendo por el patio. Varios tropiezan, y uno de ellos se hace daño en una rodilla y comienza a llorar. Todos los demás siguen con sus juegos, sin prestarle atención…, excepto Roger.

Roger se detiene junto a él, le observa, espera a que se calme un poco, y después se agacha, frota con la mano su propia rodilla y comenta, con un tono comprensivo y conciliador: “¡vaya, yo también me he hecho daño!”

Esta escena es observada por un equipo investigador que dirigen Tomas Hatch y Howard Gardner, en una escuela norteamericana.

Al parecer, Roger tiene una extraordinaria habilidad para reconocer los sentimientos de sus compañeros de guardería y para establecer un contacto rápido y amable con ellos.

Fue el único que se dio cuenta del estado y el sufrimiento de su compañero, y también fue el único que trató de consolarle, aunque sólo pudiera ofrecerle su propio dolor: un gesto que denota una habilidad especial para las relaciones humanas y que, en el caso de un preescolar, augura la presencia de un conjunto de talentos que irán floreciendo a lo largo de su vida.”

Un ejemplo más descriptivo y simple no podía encontrarlo y por eso lo he puesto en este post.

Luego, he reflexionado y me he preguntado si las personas somos capaces de tener esa “cualidad” y me he respondido a mi mismo que sí, pero con ciertas dificultades. Que somos capaces pero, que en muchas ocasiones, no nos interesa sumergirnos en ese “mar” que siempre está agitado y que puede resultar peligroso para nuestra propia supervivencia.

¿Supervivencia? ¿No resulta exagerado decir eso?

Yo creo que no. A lo largo de nuestra vida nos encontramos con muchas situaciones en las que no queremos involucrarnos porque nos resulta incómodo y, hasta desagradable, que los demás nos cuenten sus penas, porque ya tenemos bastante con nuestros problemas, ¿verdad?

Pasamos de “puntillas” ante esas situaciones porque en lugar de “alma” tenemos, o parece que tenemos una piedra y somos el ejemplo perfecto del egoísmo.

Ignoramos, voluntariamente, todo aquello que no resulte “cómodo” y evitamos encontrarnos con aquellas personas que más pronto o más tarde, reclamarán, de forma consciente o inconsciente, nuestra atención, no sea el caso de que tengamos que decir que “sí” cuando en realidad no queremos ni verlas.
Además nos podemos encontrar con personas que son tan sumamente “agrias” que resulta un auténtico reto, simplemente, el poder tratarlas.

Etc. Etc. Etc.

Estos ejemplos que he puesto, y muchos otros que se te ocurrirán, como es lógico pueden ser veraces o pueden ser ficticios, según sea nuestra capacidad de empatizar con los demás, lo que sí puedo decir, es que todos, sin excepción, deberíamos limar un poco nuestras asperezas y ver a nuestros semejantes como nos gustaría que nos miraran a nosotros.

En el artículo que he citado, se habla del talento social de la persona; que es la suma de varias cualidades y que “constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal; es el ingrediente fundamental del encanto, del éxito social y del carisma personal. Habilidades que reportan una indudable ventaja en la vida familiar, en la amistad, en el mundo laboral o en muchos otros ámbitos de la existencia”.

Sé que es difícil, muy difícil, tener empatía y por eso me he propuesto escribir este texto que no pretende ser otra cosa más que mi simple opinión y me comprometo a asumir el reto que supone estar en ese difícil camino…

La empatía

 

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2 pensamientos en “Empatía

  1. Hola! Sr. del nombre verdadero, el mío no lo pongo por razones obvias. Que algún día te enterarás.

    Creo que las añadas son buenas o mala, según con los ojos que nos miremos (que no es lo mismo que ver). 😉

    Le empatía, es una de las bases de la inteligencia emocional, y está comprobado, hay muchas personas dotadas de una gran inteligencia emocional, pero al contrario su nivel de inteligencia con coeficiente, es normalita. En el presente prima la Inteligencia Emocional. Hablo por mí, no por el contrario. Tenía un profesor en Gestión y Administración de Empresas, que siempre me decía, eres el prototipo de inteligencia emocional, sabes implicarte con los demás, porque eres consciente, que no todos somos iguales (edad y sexo), no todos reaccionamos de la misma manera, y eres capaz de saber leer, entrelíneas, lo que está pasando por la cabeza de cualquiera de tus compañeros. Quizás hay pocas personas, que lo practiquen, yo hasta ese momento no sabía que era ese término, no la empatía, si no la inteligencia emocional.

    Y charlando con ese profe.. llegamos a la conclusión que para dejarnos de “anglicismos”, hay un refrán muy español “no hagas a los demás, lo que no desees para tí”. Esa es la verdadera empatía, el colocarse en el “pellejo” del contrario para intentar entender el porqué y el para qué actúa de esa manera..

    Un besote.. y muchas gracias por tu visita.. seguiremos practicando la “empatía” y la “simpatía”.. 😉

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  2. OK, memori@
    Lo del asunto de tu nombre, pues no tengo ninguna urgencia, o sea que cuando quieras me lo dices y ya está. Lo de mi nombre te aseguro que es cierto.
    Desconozco cual es mi cociente de inteligencia, pero intuyo que normal ya que por la edad que tengo se supone que he perdido muchas neuronas en mi viaje…
    Bueno, no te doy más la brasa.
    Un besote y… hasta cuando tú quieras.
    😉

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