En principio tuve la “feliz” idea de comentar día a día lo que me parecía más llamativo del mundo de la política y los políticos, claro. Esa decisión inicial ha chocado frontalmente con mi mejor ánimo, pues constantemente me encuentro con despropósitos que harían de mi primera intención, una obligación constante y permanente, ya que tendría que estar todos los días un montón de horas poniendo “a caldo” a los políticos que, a mi juicio, se lo merecen.
He decidido que no. Esa gente no tiene que privarme del disfrute de mi tiempo libre. Bastante me cabreo cada día cuando leo los periódicos como para trasladaros ese estado de ánimo.
O sea que… a otra cosa, mariposa y que les den.
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